Arteazuer

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viernes, 2 de diciembre de 2011

Contexto histórico del arte islámico

La civilización islámica, impulsada por su religión, se extiende con rapidez desde el s. VII, conquistando parte del imperio Bizantino, el norte de África y la península ibérica, cuya cronología básica es la siguiente:

Del 711-756: al-Andalus, con capital en Córdoba, será emirato dependiente del califa de Damasco bajo la dinastía de los Omeya. Expansión por la península.
En 756 Abd-al-Rahman I, (ABDERRAMAN)  príncipe Omeya, superviviente de la matanza de los Omeya por parte de los abasidas, se refugia en Córdoba y establece el emirato independiente de Córdoba (aunque se reconoce la autoridad religiosa del califa de Bagdad). Con él comienza la construcción de la mezquita de Córdoba. Seguirán futuras ampliaciones. Funda una dinastía que gobierna hasta el 1031
En 929, Abd-al-Rahman III, se proclama califa, periodo de esplendor del arte andalusí hasta 1031.
1031-1261.-Tras guerras civiles y crisis económicas, descomposición del califato andalusí en los reinos de taifas,  época en la que artísticamente destaca el palacio de La Aljafería  en  Zaragoza, y los almorávides.

Del imperio almohade (XII-XIII) destaca La Giralda de Sevilla, antiguo minarete de la mezquita alhama cuando Sevilla se convierte en la capital
Tras el gran impulso en la Reconquista Cristiana desde el s. XIII sólo quedará el reino nazarí de Granada, que artísticamente culmina con el conjunto palaciego de la Alhambra. Iniciado en 1238, será en el s. XIV cuando alcance su esplendor.

En general el arte islámico tomará elementos artísticos de cada zona conquistada, por ej. en occidente: elementos clásicos, bizantinos y germánicos. Pero hay algo que le da unidad en todos los lugares: su arte está totalmente condicionado por su religión iconoclasta (sin imágenes), por eso es la arquitectura la protagonista y sobre todo la típica decoración repetitiva con motivos geométricos (lacería), vegetales (ataurique), epigráficos *(en placas de yeso, azulejos, mosaicos, estucos), que oculta  la estructura  a modo de  un manto ornamental. Es importante en esta ornamentación los juegos de luces, sombras, brillos, conseguido con la articulación del muro en varios planos; los brillos de azulejos, mosaicos, estucos; el juego de entreluces por medio, sobre todo, de celosías que tamizan la luz; los mocárabes  o prismas de yeso dirigidos hacia abajo en intradoses y bóvedas.

Los edificios más representativos son sobre todo las mezquitas, también los palacios y  la arquitectura militar (alcazabas)
Algunos arquitectos alcanzaban estatus social elevado. Se enorgullecían de la rapidez con que construían los edificios. Para la decoración había muchos artesanos especializados que se movían de un sitio para otro.
(*Epigráficos: frases en árabe, con mayúsculas (escritura cúfica) y con minúsculas, cuyo objetivo principal  es plasmar la palabra de Dios extraída del Corán. Por extensión, también encontramos inscripciones poéticas en los palacios.)






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