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viernes, 18 de marzo de 2011

El paso de la oración en el huerto de Salzillo


Paso de la Oración en el huerto. S. XVIII (1752)
Talla policromada. Murcia. Museo Salzillo
A pesar de que en el s. XVIII con la llegada de los Borbones se va a imponer en el arte otro gusto más al estilo francés,  la vena castiza de la imaginería española subiste en zonas periféricas como Murcia, ciudad que en el siglo XVIII conoce un periodo de riqueza económica y cultural.
 Salzillo era hijo de un escultor napolitano establecido en Murcia, El concejo, reconociendo su trabajo, le  nombra escultor oficial, también la Inquisición le designó censor de las obras de arte.
Formación mediante observación de la natura. Sus personajes parecen vivos.
E algunas obras , sobre todo en lo que se ha venido en llamar vestidos de la hermosura, utilizando los mas variados recursos técnicos y estéticos de la policromía, sintoniza los recursos, de la escultura devocional y el lujo más refinado de la moda rococó contemporánea.
La oración en el huerto forma parte de los ocho pasos que le encarga la Cofradía de Nuestro Padre Jesús.
Consta de cinco figuras: el ángel y los discípulos, Pedro, San Juan y Santiago, en madera policromada y estofada, y Cristo, imagen de vestir. La composición está distribuida en dos planos. En el superior aparecen el ángel, de pie, y Cristo de rodillas, que apoya levemente su cabeza sobre el brazo izquierdo de la criatura sobrenatural, cuya mano apenas llega a rozar su rostro que  parece vivo  y que a la vez que demuestra que está dispuesto a cumplir la voluntad de Dios, tiene miedo y le pide ayuda en el  sufrimiento que se avecina.
Lo mismo en el rostro de Cristo en los otros pasos con una maestría impresionante representa los sentimientos de angustia, compasión, perdón, soledad, sufrimiento, con un modelado hábil y una policromía eficaz.
 Entre su obra destaca su  espléndido Belén, encargado por un aristócrata murciano, siguiendo con la moda napolitana impuesta en la corte de Carlos III., realiza esta obra poco a poco y se incrementará con las piezas que tallaron sus alumnos, llegando en total a cerca de ochocientas.

La escultura barroca española


La escultura española del XVII está relacionada directamente con la difusión de las ideas de la Contrarreforma  expresadas en el Concilio de Trento: acercar la religión al pueblo. El estamento eclesiástico, principal promotor de este género, se convierte, frente al movimiento protestante, en defensor del valor pedagógico y moral de las imágenes y refuerza su utilización como instrumento de acercamiento del mensaje doctrinal a los fieles, fijando normas para hacerlas claras y comprensibles, verosímiles y capaces de emocionar y conmover. Partiendo de los postulados contrarreformistas, aparte de episodios de la Pasión de Cristo, se desarrollan escenas de exaltación mariana y variada representación de santos (mártires, místicos, penitentes)
La escultura española partiendo de estos principios, desarrolla una personalidad propia utilizando el realismo como lenguaje plástico, policromando las figuras  (a veces con colores sobrios para evitar la distracción de los fieles), empleando postizos (dientes de marfil, ojos de cristal…) Figuras de gran dramatismo  pero sin movimiento excesivo, sino en actitudes calmadas.
El empobrecimiento económico de España frena los encargos de la nobleza y la burguesía, lo que convierte a la iglesia en la principal cliente del arte a través de monasterios, conventos, parroquias, cofradías. Las cofradías organizaban las procesiones y encargaban los pasos de Semana Santa...
 El signo diferenciador de la escultura hispánica, tanto renacentista como barroca es el color, las esculturas pintadas hablaban a las almas piadosas un lenguaje más elocuente que las esculturas labradas en piedras blancas.
La imaginería barroca española, tanto figuras de pasos como de culto, tiene dos escuelas,  la castellana  de obras más trágicas y dramáticas y la andaluza donde predomina más lo melancólico, lo místico… 

La escuela andaluza


Alonso Cano


Alonso Cano (1601-1667)
 Inmaculada s. XVII (1655).45 cm.
Madera policromada
Catedral de Granada
En Granada, se consolida durante el s. XVII una escuela de escultura que se caracteriza por su pequeño tamaño, tallas delicadas y exquisitas pensadas para espacios íntimos en oratorios privados o en capillas de conventos.
Alonso Cano, también arquitecto y pintor, es uno de los representantes de esta escuela. Sus estancias en Sevilla donde entra en contacto con Montañés, y en Madrid,  terminan por conformar su estilo: naturalista, sereno y en búsqueda permanente de la belleza ideal. Sus esculturas rebosan gracia y un cuidado exquisito en la talla a través del plegado menudo
Otras obras  la Virgen de la Oliva que realiza para un retablo de su padre que era  constructor de retablos y de quien aprendió el oficio.

Alonso Cano, al igual que Montañés, logra combinar en sus obras las pervivencias clasicistas con los nuevos postulados barrocos, creando a partir de ellos un nuevo ideal estético de amplia repercusión en la producción escultórica sevillana y granadina. Este modelo, basado en la depuración formal, la delicadeza y la contención expresiva, se materializa en esculturas de silueta esbelta y cuidada anatomía, bellos rostros ovales, de ojos rasgados y mirada ensimismada y melancólica, que, tras su aparente reposo externo, parecen encerrar un profundo y apasionado mundo interior , por Ej. San Juan Bautista adolescente.
Esta Inmaculada de pequeño tamaño  se pensó para colocarla sobre el facistol, el atril central de gran tamaño que se disponía en el centro del coro, así, la obra,  podía ser contemplada desde todos los puntos de vista. Gustó tanto que se  guardó como objeto precioso.
Se apoya sobre la habitual nube de querubines. Representa a la Virgen en el paso de la niñez a la pubertad, con rostro dulce, concentrado en su alta misión. El trabajo  de las manos se hace con finura y delicadeza en el estudio anatómico. Se envuelve en sus vestiduras como de nubes, tal si de una visión celestial se tratara
                La policromía es muy cuidada que se explica en un escultor que conoce bien las técnicas pictóricas, blanco y azul tal como se establecía que debía representarse la Inmaculada Concepción, (La Virgen nació sin pecado original) creencia desde los primeros padres de la Iglesia y en la que insiste la Iglesia de la Contrarreforma aunque no se aprobará como dogma de fe  hasta el 8 de diciembre de 1854. En Granada, Cano se convertirá en el modelo de las jóvenes generaciones de la segunda mitad del siglo XVII dejando tras su muerte dos importantes seguidores (uno, Pedro de Mena) .


El Cristo de la clemencia de Juan Martínez Montañés

Cristo.de la Clemencia  s XVII (1603)
Catedral de Sevilla
Madera tallada. Fue  policromada por Francisco Pacheco (Suegro de Velazquez)

Juan Martínez Montañés  denominado por sus contemporáneos sevillanos "el dios de la madera" por la calidad exquisita de su talla, consigue aunar en sus obras el amor por la belleza, el equilibrio y la serenidad del clasicismo tardío con el naturalismo típicamente barroco. De esta simbiosis surgen unas elegantes figuras, de cuerpos aplomados y actitudes reposadas, aunque profundamente humanas y veraces en el reflejo de sus contenidas emociones.
En la escuela andaluza de escultura en el s. XVII sobresalen  las ciudades de Sevilla y Granada
Montañés trabaja en Sevilla .Su arte es más sereno y equilibrado que el de Fernández  e igualmente su trabajo evoluciona desde el manierismo hacia el barroco. Su escultura, de temática religiosa en su mayor parte, valora de forma minuciosa la anatomía y logra captar una belleza real y serena que trasmite fuerza interior sin hacer manifestaciones de un dramatismo desgarrado. Su enorme éxito hará que la escultura andaluza esté muy influenciada por su obra en los años posteriores a su muerte.
Este es  uno de los crucificados más expresivos del barroco español. Fue encargo de un particular  con destino a su capilla funeraria. En el contrato firmado por el autor se especificaba:

“ Ha de estar vivo antes de haber expirado, con la cabeza inclinada sobre el brazo derecho mirando a cualquier persona que estuviera orando al pie como que le está el mismo Cristo hablando y como quejándose que aquello que padece es por el que está orando”

Tiene una anatomía perfecta modelada con dulzura que recuerda los cuerpos atléticos de la escultura clásica,  y un rostro de masculina belleza, parece descansar o dormir plácidamente por lo que al acercarnos y ver sus ojos abiertos se produce la sorpresa tan buscada en el Barroco.
La complejidad del paño de pureza con un plegado menudo y múltiple demuestra la habilidad del tallista.
En Sevilla dejó lo mejor de su producción e irradió a provincias cercanas y, sobre todo, a América.
Obras suyas son la  Inmaculada de la Catedral de Sevilla, y las imágenes del retablo de Santiponce.También un modelo de Jesús Niño, desnudo,  para poder ser vestido, típico del barroco.

El Cristo yacente de Gregorio Fernández


Gregorio Fernández (1576-1636) ESCUELA CASTELLANA
Cristo yacente s XVII (1614)
Madera policromada
Convento de los Capuchinos. Madrid

Gregorio Fernández  es el máximo exponente del barroco castellano del siglo XVII. De origen gallego, se establece pronto en Valladolid, capital del reino durante el comienzo del reinado de Felipe III. , ciudad desde la que desarrolla una intensa actividad fomentada por la demanda de una amplia clientela, procedente tanto del medio popular como del culto (monarquía, nobleza, órdenes religiosas, cofradías...).
Fue un gran conocedor de su oficio, de gran calidad técnica. Llegó a tener  un importante taller. Con frecuencia el maestro proyectaba la obra y realizaba  los toques finales: Con él trabajaban  pintores, entalladores,  doradores. La abundante obra que realiza a lo largo de su vida refleja estilísticamente un proceso evolutivo que arrancando del refinamiento y la elegancia del manierismo cortesano  le conducirá paulatinamente hacia el naturalismo barroco que caracteriza toda su producción posterior.
El material utilizado es la madera (pino, cedro y nogal) con técnica de talla y policromada con la técnica del estofado, o bien colores, sin oro, y encarnaciones, tanto con temple como con  óleo.  Gregorio Fernández prefiere las carnaciones  mates, sin brillos por parecer más natural.
Fue creador de tipos de iconografía religiosa, el Cristo yacente exento como éste y otros santos, como Santa Teresa que sirvieron de modelos durante décadas.  Otras obras suyas: Ecce Homo, (ecir 460) La Piedad. También trabaja en retablos como en la escultura del retablo mayor de la Catedral de Plasencia.
El Cristo Yacente es una de sus obras más célebres, encargada por el duque de Lerma.
Su dominio del cuerpo humano, le conduce a detallar las anatomías matizando la dureza de los huesos, la blandura de la carne, la piel suave, magullada o herida. Trabajada con más realismo que las telas o la almohada donde reposa la cabeza. Aunque en este caso el cuerpo apenas está tapado. La `policromía del conjunto tiende  a que el espectador  centre la atención más en los signos de sufrimiento de Cristo. Regueros de sangre, magulladuras y moratones.
Para conmover la piedad y el sentimiento religioso de los fieles retorna a una expresividad que enlaza con el phatos helenístico, esta intensa expresividad la vemos en el rostro de Cristo muerto: boca entreabierta, dientes de marfil, ojos semicerrados, la cabeza inclinada. También el tratamiento de manos y pies, donde se ve el extremo sufrimiento, es de una gran fuerza expresiva.


La escultura barroca

Características generales de la escultura barroca

Aunque surge del sustrato renacentista potencia la línea establecida por Miguel Angel, conectada con la tradición helenística.
El realismo idealizado del renacimiento se trastoca en un naturalismo: análisis de la realidad particular con todas sus virtudes y sus defectos
Tiende a captar, dentro del tema representado, la fugacidad  producida en un momento.
Este movimiento se hace patente no sólo en lo físico (contorsiones, ropas al viento…) sino también en la composición en diagonal, espiral, donde la configuración escenográfica del entorno, en algunas obras, tiene también protagonismo, utilizando sobre todo los efectos de la luz.
Los materiales también ayudan a la teatralidad: mármoles de colores, bronce, estucos, en muchos casos combinados entre sí y de impresionantes efectos visuales.-
La temática es de todo tipo, desde retratos para la monarquía a temas mitológicos, tumbas, fuentes y por supuesto temas religiosos al servicio de la propagan y exaltación de la Contrarreforma.




Bernini (1598-1680)
Bernini, su carrera fue de éxitos. Sus primeras obras son de carácter clasicista, pero pronto se consagra como escultor barroco con obras que realiza para el cardenal Borghese (su principal mecenas) como El Rapto de Proserpina, Apolo y Dafne, El David…Prefiere los grupos escultóricos de formas abiertas y movidas, elige los momentos más dramáticos y expresivos de la escena que se va a representar, gestos grandilocuentes, ropajes voluminosos, al aire. Capta lo fugaz, lo momentáneo y utiliza la luz para lograr efectos pictóricos. Concibe las obras concretas dentro de un marco que el organiza combinando arquitectura, escultura y pintura, demostrando conocimiento de las artes escenográficas.
Introducido por Borghese en el ambiente de la iglesia romana realizará muchas obras por encargos papales. Durante este periodo sus obras más importantes se pueden agrupar en tres conjuntos; las de carácter urbano (fuentes); las realizadas para la basílica de San Pedro, religiosa y funeraria y los  encargos para otras iglesias romanas como el Éxtasis de Santa Teresa. Realiza también varios retratos.
Usa el mármol con gran virtuosismo técnico.

jueves, 17 de marzo de 2011

Transparente de la catedral de Toledo - Narciso Tomé


Transparente de la catedral de Toledo s. XVIII (1721-1732)
Narciso Tomé. Mármol, bronce y pinturas al fresco.
Los Tomé en 1717 decoran la fachada de la universidad de Valladolid, pero  la obra más espectacular es este transparente. Demuestran conocer los principios de Bernini: arquitectura, escultura y pintura pierden sus límites para fusionarse con la luz en una obra total donde los efectos ilusionistas, los querubines y los frágiles órdenes contribuyen a la sensación de aparición celestial.
Fue concebido por el cardenal Astorga, su finalidad era iluminar el sagrario de la capilla mayor. Para ello se horadó la bóveda de la girola para que entrara luz desde el exterior y se propagara por el sagrario a través de un hueco en la capilla mayor
El espacio es uno de los grandes temas de esta obra. Por un lado, tal como hizo Bernini en la capilla Cornaro, se finge el espacio al estilo barroco haciendo uso de perspectivas para crear la ilusión de distancia en un mínimo de profundidad. A esta ilusión contribuye la perfecta armonía entre arquitectura, escultura y pintura que se unen en un todo a través de líneas ondulantes, curvas y quebradas  verdadera conjunción plástica al servicio de una idea religiosa: el triunfo de la Eucaristía
La tendencia a promover  una piedad sensible, tanto en la arquitectura como en las artes plásticas, es promovida por la Contrarreforma. Así se explican estas construcciones tan teatrales y escénicas, también la construcción de camarines y capillas sacramentales, (espacios aislados y recogidos dentro de las iglesias, que permiten una relación más directa, cercana, con el objeto de culto).
 La construcción de trasparentes arranca  en España ya en el s. XVI cuando Herrera en el retablo del Escorial abre uno para colocar el tabernáculo, pero los más  fastuosos como este de Toledo se hacen en el s. XVIII.