Arteazuer

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jueves, 17 de marzo de 2011

Transparente de la catedral de Toledo - Narciso Tomé


Transparente de la catedral de Toledo s. XVIII (1721-1732)
Narciso Tomé. Mármol, bronce y pinturas al fresco.
Los Tomé en 1717 decoran la fachada de la universidad de Valladolid, pero  la obra más espectacular es este transparente. Demuestran conocer los principios de Bernini: arquitectura, escultura y pintura pierden sus límites para fusionarse con la luz en una obra total donde los efectos ilusionistas, los querubines y los frágiles órdenes contribuyen a la sensación de aparición celestial.
Fue concebido por el cardenal Astorga, su finalidad era iluminar el sagrario de la capilla mayor. Para ello se horadó la bóveda de la girola para que entrara luz desde el exterior y se propagara por el sagrario a través de un hueco en la capilla mayor
El espacio es uno de los grandes temas de esta obra. Por un lado, tal como hizo Bernini en la capilla Cornaro, se finge el espacio al estilo barroco haciendo uso de perspectivas para crear la ilusión de distancia en un mínimo de profundidad. A esta ilusión contribuye la perfecta armonía entre arquitectura, escultura y pintura que se unen en un todo a través de líneas ondulantes, curvas y quebradas  verdadera conjunción plástica al servicio de una idea religiosa: el triunfo de la Eucaristía
La tendencia a promover  una piedad sensible, tanto en la arquitectura como en las artes plásticas, es promovida por la Contrarreforma. Así se explican estas construcciones tan teatrales y escénicas, también la construcción de camarines y capillas sacramentales, (espacios aislados y recogidos dentro de las iglesias, que permiten una relación más directa, cercana, con el objeto de culto).
 La construcción de trasparentes arranca  en España ya en el s. XVI cuando Herrera en el retablo del Escorial abre uno para colocar el tabernáculo, pero los más  fastuosos como este de Toledo se hacen en el s. XVIII.

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