Arteazuer

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jueves, 17 de marzo de 2011

Fachada del Palacio Real de Madrid - Juvara, Sacchetti

Fachada del Palacio Real de Madrid.  S XVIII (1736-64) 
Filippo Juvara. Giovanni Sacchetti

De estilo barroco clasicista (monumentalidad, algunos elementos formales barrocos, y clasicismo con tendencia a evitar la incontinencia decorativa del barroco ornamental)
Los  Borbones se esfuerzan en  impulsar en España  una arquitectura más al estilo europeo. Tenían previsto realizar un palacio real más hermoso y cómodo que el alcázar de los Austrias, en las afueras de Madrid. El incendio fortuito  les dio la oportunidad .de realizarlo en el solar del antiguo alcázar
El diseño original para el primer palacio lo hace Juvara, un colosal palacio inspirado en Versalles, en el rechazado proyecto de Bernini para el Louvre y en otras obras suyas.
Muerto Juvarra en 1736, su discípulo Sacchetti se vio obligado a construir el palacio en el solar del alcázar y realiza un nuevo proyecto comprimiendo el de Juvara a una cuarta parte y ampliando el número de pisos. Ambos concibieron la fachada rematada por estatuas, al estilo de Bernini pero el tremendo peso del edificio aconsejó no colocarlas.
PARA COMPLETAR:
La tendencia barroca en nuestro país se hallaba tan fuertemente arraigada todavía en pleno siglo XVIII, que es difícil pensar qué hubiera ocurrido de no producirse la construcción, en cierto modo fortuito, del Palacio Real, cuyos autores marcan un momento de inflexión importantísimo en el venir de nuestra edilicia.
En efecto se trata en cierto modo de una obra fortuita porque es la consecuencia directa del incendio que inesperadamente destruye, en la Noche Buena de 1734 el antiguo Alcazar de los Austrias, residencia oficial de los reyes españoles. La desgracia no debió afectar en demasía al nuevo rey Borbón, Felipe V, que vio la posibilidad abierta de sustituir el viejo palacio, por otro que diera lustre a la nueva dinastía y estuviera más a tono con la arquitectura palaciega del momento por ello a la hora de elegir los arquitectos que habían de realizar la obra se dudó entre maestros de Francia o de Italia, aquel país por afinidad con la nueva dinastía y éste por la importancia de sus grandes constructores. Finalmente la influencia de la reina María Luisa, que era italiana, y la imposición de esa arquitectura en las cortes alemana, rusa y polaca, decidió la contratación del mejor arquitecto italiano del momento, Filippo Juvara, pero su repentina muerte en 1736 obligó a su sustitución por su mejor discípulo: Juan Bautista Sachetti.
El nuevo arquitecto va a respetar en gran medida el proyecto de su maestro, aunque lo realizará más pequeño al tener que ajustarse al solar del antiguo Alcázar. El Palacio se concibe según una planta que denota ya la racionalidad del proyecto, de forma cuadrada y con un patio central, de cuyas esquinas sobresalen robustos cuerpos igualmente cuadrados.
En alzado, el edificio parte de un zócalo almohadillado, sobre el que se levantan dos cuerpos en las fachadas principales, y tres en los lados oriental y occidental. La articulación de las fachadas adquiere ya cierta severidad, aunque su pesada monumentalidad y algunos de sus elementos formales conserven una raigambre barroca. Pero es un lenguaje distinto, en el que predomina un orden gigante de pilastras dóricas y medias columnas de capitel compuesto.
Entre ellos se disponen balcones, coronados por frontones que alternan formas triangulares y curvas, y sobre ellos dos órdenes de ventanas. El remate cuenta con una amplia cornisa y balaustrada rematándola, donde no faltan jarrones en lo más alto. La fachada principal, la sur, remata su cuerpo principal por un reloj y escudo de armas.
En cuanto al interior conserva también esta duplicidad de sensibilidades. No falta la solemnidad y majestuosidad de sus grandes salones, de sus escaleras, en especial de la famosa Escalera principal del Palacio, que en cierto modo recuerda las de los dos grandes palacios rococós de Centroeuropa, incluso no faltan decoraciones aún abigarradas en algunas habitaciones, pero el tono general es de una elegancia monumental, en el que se advierte un esfuerzo por evitar la incontinencia ornamental, buscando siempre el equilibrio a través de las foras clásicas. En resumen, una muestra bastante aproximada de lo que definimos como Barroco clasicista, y que además en este caso concreto sirvió finalmente como un fenomenal estandarte propagandístico de la nueva dinastía que va a gobernar España.


3 comentarios:

  1. La construcción del Palacio Real se inició en 1738 según planos de Filippo Juvara sobre las ruinas del antiguo alcázar, destruido por un incendio en la Nochebuena de 4 años antes, en 1734. Francesco Sabatini fue el que finalizó el edificio y el rey Carlos III fue el primer monarca que vivió en él. Fue la residencia habitual de los Reyes de España hasta 1931 cuando Alfonso XIII tuvo que abandonarlo al instaurarse la República en España. Sin embargo, Manuel Azaña también vivió en el palacio por lo que fue éste el último Jefe de Estado que lo habitó. Sin duda, de lo mejor que ver en Madrid.

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  2. Correcto Rubén, su construcción se inició en 1738. A partir de 1736 Sachetti empieza a realizar la adaptación del proyecto. Gracias por el apunte y el enlace. Un saludo

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  3. Me encanta el Palacio Real.
    En los jardines de sabatini me di el primer beso con mi novio..jejej

    Así que tengo muy buenos recuerdos de él

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