Arteazuer

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jueves, 3 de noviembre de 2011

La basílica de Santa Sabina

BASÍLICA DE SANTA SABINA. 
 Roma. Año 422-432. Época bajoimperial.

Santa Sabina, construida ya en el siglo V, se ha conservado sin apenas transformaciones posteriores, y por tanto muy próxima a su estado original. Consta de tres naves precedidas por un nártex. La nave central es más lata y ancha que las laterales y desemboca en un ábside semicircular, que se convierte ene el elemento más significativo de los templos cristianos al localizarse allí la mesa del altar. Esta disposición en la que prevalece tan claramente el sentido longitudinal de la concepción espacial, lleva consigo un sentido simbólico: la orientación del espectador hacia el fondo, hacia el ábside, en un sentido “procesional” que viene a marcar un típico “camino hacia Dios”. Esta basílica como otras muchas semejantes, destaca por su sobriedad constructiva, en contraste con la arquitectura tardorromana. Consecuencia en parte de la modestia en las formas y apariencias a la que obliga una religión basada en la humildad, así como la necesidad de economizar costes y así poder aumentar el número de nuevos templos. De ahí la construcción con mortero recubierto de ladrillo, la estrechez de las paredes laterales, y las cubiertas simples de madera. Las techumbres se construyen a dos aguas en la nave central y a una sola en las laterales. Las columnas que separan las naves son corintias y reaprovechadas de un edificio romano del siglo II.
Al exterior podemos una puerta de 28 paneles de madera tallada (se conservan 18) con imágenes del Antiguo y Nuevo Testamento., entre ellas la más antigua escena de Crucifixión hallada. La parte interna posee motivos profanos y florales, posíblemente sacados de un tratado de botánica.
En la puerta central hay un panel con dos figuras femeninas a cada lado sosteniendo rollo representando a la sinagoga y a la ecclesia.





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