Arteazuer

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Santa María del Mar


Santa María del Mar de Barcelona, S XIV (interior).
Gótico catalano-levantino
Maestro de obras: Berenguer de Montagud
Santa María del Mar está financiada de forma colectiva por los parroquianos, en su mayoría armadores y mercaderes de la ciudad.
Sobriedad, robustez, que recuerda a la arquitectura cisterciense.
Esas  características ( austeridad, unidad espacial y diafanidad, están condicionadas por las iglesias de las órdenes mendicantes y de predicadores- franciscanos, dominicos- para los que es importante una vida de pobreza, un cristianismo más humano y la predicación de la doctrina, por lo que buscan espacios más diáfanos y mayor integración de los fieles en la liturgia)
El área de esta arquitectura mendicante se extiende por el mediterráneo, destacando Italia, zonas del sur de Francia, Galicia y la corona de Aragón.
(Recomendable leer la novela de Ildefonso Falcones La catedral del Mar, en torno a la construcción de Santa María)
Para completar: La arquitectura gótica que define el período gótico en  la Corona de Aragón es sustancialmente diferente del gótico clásico o francés que se está desarrollando en otras zonas de la península. Es lo que se denomina como Gótico levantino o Gótico catalán cuyas mejores construcciones se encuentran en el Principado de Cataluña.
Es una arquitectura caracterizada por su sobriedad y racionalidad constructiva, del predominio del muro y escasos ventanales, por lo que se atrofian los elementos aéreos como los arbotantes. Otra novedad es la disposición en muchos de estos edificios de las denominadas plantas de salón, de traición alemana, es decir, iglesias de  tres naves de la misma altura.
La iglesia de Santa María del Mar es un hermoso ejemplo de esta tendencia arquitectónica. Se construye en el centro del barrio marítimo barcelonés bajo la dirección de Berenguer de Montagud. Destaca por su armonía y la esbeltez  de todo su sistema de soportes.
Presenta planta de salón, de tres naves, sin crucero, con capillas abiertas entre los contrafuertes y girola.
En el alzado destaca la sobriedad y elegancia de los grandes pilares octogonales que separan las naves y que son los que otorgan toda la monumentalidad y elegancia a la concepción interior de este edificio. Además, los tramos son cuadrados, lo que permite separar los pilares ampliamente entre sí, contribuyendo a aumentar la sensación de amplitud y armonía.
Las cubiertas son igualmente atrevidas a base de crucerías muy voladas y de gran tamaño en cada tramo. En la girola las cubiertas se componen de tramos abovedados trapezoidales, por tener doble número de lados al interior que al exterior.
En cuanto al exterior destacan las dos torres que flanquean la fachada, ambas octogonales y que recogen la tradición de las torres prismáticas de los monasterios cistercienses y también de la torre de la Seu Vella de Lérida.

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