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martes, 14 de febrero de 2012

El caballero de la mano en el pecho - El Greco


EL Caballero de la mano en el pecho
(1570-1580)
Óleo sobre lienzo (81x66 cms)
El Prado.
 En un famoso soneto, el poeta Manuel Machado inicia la presentación de este personaje con los versos: "Este desconocido es un cristiano/de serio porte y negra vestidura,/donde brilla no más la empuñadura/de su admirable estoque toledano...". Aún cuando ya se conoce quien era este "desconocido" -Juan de Silva, notario mayor de Toledo- el retrato ha quedado siempre como la representación típica del hidalgo español: austero, espiritual y profundamente serio. Y a este paradigma de "lo español" debe también su gran fama esta pintura. El caballero aparece vestido de negro, con la gorguera y los puños de encaje blanco; sólo una mínima cadena de oro -de la que pende una medalla- parece animar la negrura del conjunto; también es oro labrado el puño de la espada que porta. Toda la expresión del retratado se concentra en esa profunda y abstraída mirada, dirigida al espectador como una evocación clara de aquellos iconos que pintó en su juventud.
 Realizó otro muchos retratos, que son reflejo del mundo de intelectuales y eclesiásticos en que se movía el artista.


jueves, 3 de marzo de 2011

El entierro del Conde Orgaz - El Greco

El entierro del Conde Orgaz  1586- 1588 
Óleo sobre lienzo. 4,6 x 3,6 m.
Iglesia de Santo Tomé. Toledo.
El acta dice :” Sobre el lienzo deberá pintarse una procesión en la que se verá cómo el vicario y otros sacerdotes leen la misa en el entierro de don Gonzalo Ruiz, señor de de la ciudad de Orgaz, y como San Esteban y San Agustín descienden   para enterrar el cuerpo del noble, sosteniendo uno la cabeza, el otro los pies y le depositan en el sepulcro, alrededor serán representadas muchas personas contemplándolo, y por encima de todo se mostrará el cielo que ese abre para su glorificación”.
Cuando la obra fue entregada la iglesia se resistió a pagar lo que el pintor pedía, tras una serie de pleitos y recibir el artista lo que pedía, éste dejó escrito: la cantidad del pago está por debajo del valor de mi obra, como cierto es que  mi nombre pasará a la posteridad como el de uno de los más grandes genios de la pintura española”.
Solo el párroco de la derecha se percata de lo que está ocurriendo en el cielo y mira extasiado hacia lo alto. A la izquierda un muchacho señala con el dedo hacia la escena, según  A. Hauser, tiene la función, en el manierismo, de establecer un nexo entre el espacio pictórico y el espacio real, entre el arte y el espectador.
PARA COMPLETAR: Se representa en esta obras el hecho milagroso que aconteció durante el entierro de Gonzalo Ruiz, Conde de Orgaz, personaje que vivió en el siglo XIV: concretamente la aparición de San Esteban y San Agustín. El cuadro, como muchos otros de El Greco se articula magistralmente en dos niveles: el terrenal y el de la Gloria, unidos compositivamente por un ángel en violento escorzo.
En la zona baja o nivel de tierra, El Greco aprovecha para pintar el máximo realismo: las imágenes de ambos santos (San Agustín con mitra de obispo, y San Esteban con dalmática -especie de casulla- de diácono), de una meticulosidad en los detalles, preciosista; la del cadáver, con su tono cetrino, tan real; y sobre todo la galería de retratos excepcionales de contemporáneos suyos, incluido su hijo, a la izquierda mirando al espectador, y él mismo mirando también al contemplador.
En el nivel de la Gloria, están representados junto al propio protagonista de la obra, Cristo con la Virgen, San Juan, San Pedro y los bienaventurados, entre los que se incluye a Felipe II, no se sabe si por fidelidad o por ironía. Pero lo más sorprendente es que en esta zona cambia su manera de pictórica: frente a la zona de la tierra real, la parte alta, la de Gloria, por ser una zona del mundo ideal, la pinta con un técnica completamente distinta, en este caso siguiendo todos los cánones manieristas: pincelada suelta y vaporosa; colores cálidos e intensos; figuras alargadas; luces fantasmales; figuras ingrávidas, sin soporte material alguno; y con una anatomía figurativa sin precedentes en la pintura occidental.
En resumen, como dos cuadros bien diferentes en sólo uno, magistralmente hilvanados por el ángel, colocado en un escorzo inverosímil, justo en el centro del “ROMPIMIENTO DE GLORIA”


¿Quién es quién?

http://domuspucelae.blogspot.com/
Protegido con sacos durante la guerra civil (Flickr)
¿Quieres saber más sobre El Greco? Con este video repasarás su trayectoria.