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viernes, 18 de marzo de 2011

El Cristo de la clemencia de Juan Martínez Montañés

Cristo.de la Clemencia  s XVII (1603)
Catedral de Sevilla
Madera tallada. Fue  policromada por Francisco Pacheco (Suegro de Velazquez)

Juan Martínez Montañés  denominado por sus contemporáneos sevillanos "el dios de la madera" por la calidad exquisita de su talla, consigue aunar en sus obras el amor por la belleza, el equilibrio y la serenidad del clasicismo tardío con el naturalismo típicamente barroco. De esta simbiosis surgen unas elegantes figuras, de cuerpos aplomados y actitudes reposadas, aunque profundamente humanas y veraces en el reflejo de sus contenidas emociones.
En la escuela andaluza de escultura en el s. XVII sobresalen  las ciudades de Sevilla y Granada
Montañés trabaja en Sevilla .Su arte es más sereno y equilibrado que el de Fernández  e igualmente su trabajo evoluciona desde el manierismo hacia el barroco. Su escultura, de temática religiosa en su mayor parte, valora de forma minuciosa la anatomía y logra captar una belleza real y serena que trasmite fuerza interior sin hacer manifestaciones de un dramatismo desgarrado. Su enorme éxito hará que la escultura andaluza esté muy influenciada por su obra en los años posteriores a su muerte.
Este es  uno de los crucificados más expresivos del barroco español. Fue encargo de un particular  con destino a su capilla funeraria. En el contrato firmado por el autor se especificaba:

“ Ha de estar vivo antes de haber expirado, con la cabeza inclinada sobre el brazo derecho mirando a cualquier persona que estuviera orando al pie como que le está el mismo Cristo hablando y como quejándose que aquello que padece es por el que está orando”

Tiene una anatomía perfecta modelada con dulzura que recuerda los cuerpos atléticos de la escultura clásica,  y un rostro de masculina belleza, parece descansar o dormir plácidamente por lo que al acercarnos y ver sus ojos abiertos se produce la sorpresa tan buscada en el Barroco.
La complejidad del paño de pureza con un plegado menudo y múltiple demuestra la habilidad del tallista.
En Sevilla dejó lo mejor de su producción e irradió a provincias cercanas y, sobre todo, a América.
Obras suyas son la  Inmaculada de la Catedral de Sevilla, y las imágenes del retablo de Santiponce.También un modelo de Jesús Niño, desnudo,  para poder ser vestido, típico del barroco.

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